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lunes, 14 de mayo de 2012

Una visita inesperada


Por fin el tiempo en Londres estaba cambiando, las lluvias se habían tomado unos días de vacaciones y el sol nos estaba visitando.
Me encanta este tiempo, había hecho que estuviera un poco más animada y que tuviera más energía. Tanta que ese día decidí hacer algo que no hacía desde hace mucho tiempo. Bajé las escaleras corriendo, abrí la puerta de trastero y enseguida ese olor, tan característico de este lugar, inundó mis papilas olfativas.  Enseguida se me puso la piel de gallina, mi mente quería pensar que por el fresco que hace allí siempre, pero quizás fuera por el miedo de que algún fantasma de la antigüedad se me apareciera en aquel instante. Tampoco me lo quise pensar mucho, así que corriendo cogí lo que necesitaba y salí lo más rápido posible de allí. Por fin estaba totalmente preparada para irme a dar una vuelta en bici por Hyde Park. Espero que la frase de: “es como montar en bici, una vez que aprendes, nunca se olvida.” Sea cierta, porque si no creo que tendría un problema. Después de un día de innovación y de duro ejercicio, tocaba darse la ducha más placentera del mundo, cenar algo e irse a dormir. En cuanto mi cuerpo tocó las sabanas, el sueño secuestro a mi cuerpo e hizo que me durmiera al instante.
El día siguiente fue algo más duro de lo normal, ya que las agujetas no me dejaron hacer mucho. Pero como de la nada, la noche apareció y me hizo recordar que, otra vez, era la hora de dormir.  
Un golpecillo empezó a sonar en la ventana, “clin, clin”. ¿Qué seria aquel ruido?, “clin, clin” se oía de nuevo.  Decidí levantarme y acercarme a la ventana, cuando de repente unas risillas se empezaron a escuchar “ji ji ji” y acto seguido se oyó un “shhh”. Creo que ya me podía imaginar quien era. Abrí la ventada y nos segundos después, como de la nada, empezaron a entrar niños y más niños. Todos empezaron a correr por toda la habitación, mirándolo y cogiendo todo lo que se interponía en su trayectoria. ¿Pero qué estaba pasando? En último lugar allí estaba Peter y con un grito dijo: “ya estamos aquí” yo que no sabía muy bien como reaccionar, lo único que salido de mi boca fue un: - ya os veo. Peter se echo la reír y con otro grito, aun más alto que el anterior, dijo: - chicos estaros todos quietos.- En un segundo el silencio volvió, pero creo que por poco tiempo, se pusieron todos en un círculo sentados en el suelo. Peter empezó a hablar- te presento a los niños perdidos, chicos decir hola.- se quedo mirando a los niños y ellos con una sonrisa en la cara y todos a la vez dijeron:- holaaaa.- yo les devolví el saludo.- hola chicos.- Peter no podía seguir callado mucho tiempo así que siguió hablando.- hemos venido todos para que nos cuentes un cuento, el que tu quieras, pero nos lo tienes que contar, y esta será tu prueba.- me asaltaron un montón de dudas, miedos, y como no, mis queridos nervios. – pero ¿que cuento? ¿Como tiene que ser de largo?, pero ¿y si no os gusta? Pero…- Peter enseguida me calló.- déjalo tu lo único que tienes que hacer es contarnos un cuento y ya esta, ¿estás preparada? – yo no sabia muy bien que contestar, pero tenia que intentarlo, así que comencé a contarlo.
La historia que os voy a contar se titula el Gruffalo,  cuenta la historia de un ratón, que le dice a los animales del bosque, que allí mismo vivía un monstro horrible, el mas terrorífico de todos. Si se encontraba con un animal, a este le decía que la comida favorita del Gruffalo, era el animal con el que se cruzaba. Por ejemplo se encontró con un zorro, y le conto que la comida favorita del Gruffalo eran los zorros. Cuando de repente el ratón se encontró realmente con el Gruffalo. El ratón se asustó mucho porque el Gruffalo le dijo que su comida favorita eran los ratones. Así que se inventó que él era el mostro más horrible de todo el bosque, obviamente el Gruffalo no se lo creyó. El ratón le dijo que se lo demostraría, ya que todos los animales al verle se irían corriendo. Los dos se fueron al boque y se fueron cruzando con todos los animales que se había cruzado antes el ratón. Los animales al ver que el Gruffalo iba detrás del ratón salían corriendo, porque se pensaban que iban a ser comidos. El Gruffalo al ver  que salían todos corriendo, se creyó que el ratón era el más terrible de todo el bosque. El ratón vio que se lo había creído todo y para asustarle le dijo: Gruffalo, Graffalo, ¿sabes cual es mi comida favorita?, pues me gustan mucho los Gruffalos. 
¿Os ha gustado?- dije muy nerviosa por la contestación. Una niña muy graciosa de pelo moreno, llamada Lorena me dijo.- Me ha gustado mucho, y quería gritar lo adorable que era el ratón, me ha encantado como has interaccionado y los gestos.- que bien me había gustado, ¿pero que pensaba yo? Pues la verdad es que pensaba que me iba a poner más nerviosa, que tartamudearía o diría una y otra vez las mismas muletillas. Pero supongo que el habérselo contado a Lorena, con la que tengo mucha confianza, me ayudó bastante. El que ella me ayudara con sus comentarios, mientras lo contaba, sus expresiones, hizo que me relajara más.
De repente se me acercaron dos niñas, una llamada Fátima y otra Mildred, y me pidieron que lo volviera a contar. Yo encantada lo hice. Cuando acabe, no me quede muy satisfecha de como lo había contado, me había puesto mas nerviosa y no se mi sensación no fue buena, en comparación con la anterior. Cuando las pregunte que las había parecido, Fátima me contestó que quizás había puesto demasiada expresión y se le había hecho un poco largo, pero que aun así le gustó como lo hice. Mildred me dijo que si le había gustado como lo había hecho.     
También necesitaba saber la opinión de Peter, así que le pregunté, me miró con intriga y dijo.- no necesitas mi opinión si no la de ellos.- y acto seguido gritó.- chicos, nos vamos, decir adiós y darle las gracias.- Todos gritaron a coro.- Adiós y gracias.- y fueron saliendo por la ventana. 

¿Pero que pensaba yo de mi misma? En general me había gustado como lo conté, podía hacerlo hecho mejor, por supuesto, porque por eso quiero aprender todo lo que pueda. Intentaba no cambiar muchas cosas con respecto a la anterior vez que lo había contado, pero pude ver la expresión que tenían los niños perdidos y decidí acortar la historia. Ya que desde mi punto de vista, el gusto con respecto al anterior había cambiado. Intente hacerlo más ameno. De todas formas sigo diciendo que me gusto mucho más como lo conté la primera vez, como respondí ante la situación, y me sentía más a gusto. La segunda también me gusto, pero algo menos. Pero aun así, me pareció genial que respondieran así, porque pude comprobar mi modo de adaptarme al comportamiento de los niños, de los gustos, de su interés, pude captar todo eso. Y eso fue lo que más me gustó y con lo que mas satisfecha me sentí, en la segunda vez. Me impresione de mi misma y todo. Por lo menos mis nervios no me jugaron una mala pasada esta vez. 

lunes, 7 de mayo de 2012

Ya casi puedo olerlo

Subía por las escaleras para dirigirme a mi habitación. Mi estomago pedía un poco de reposo, ya que la cena había sido bastante abundante. Mientras tanto mi cabeza me repetía una y otra vez: “no tenias que haber cenado tanto”.
Cuando abrí la puerta una voz casi hizo que mi corazón se pusiera en huelga, junto con el estomago. –Peter vaya susto me has dado- le dije casi sin aliento. – No seas aguafiestas, quería darte una sorpresa.- deje pasar el tema, para una vez que estaba aquí, no me iba a poner a discutir con él.- ¿Qué pronto has venido, no?- le pregunte, porque la verdad pensaba que iba a tardar más en pasarse por aquí. – O sea que quieres que me vaya.- a este chico se le ha ido la cabeza.- Anda no seas así, si sabes que me encanta que estés aquí, pero por lo que me dijiste la ultima vez, pensaba que ibas a tardar más. – le dije, para que se le quitara esa idea absurda de la cabeza. – es que he visto que se nos acaba el tiempo, y tenemos que darnos prisa.- ¿Qué tiempo? ¿Para qué? - dudas y mas dudas invadían mi cabeza. – Ah, ¿no lo sabes?- me preguntó.- no, no, no y no, no se nada. Cuéntamelo todo.- necesitaba saberlo, me estaba poniendo nerviosa y todo. – ¿ahora?, no, mejor en otro momento, ahora tenemos que seguir con otras cosas. – me dijo seriamente.
Pero ¿Cómo era capad de hacerme eso?, me come la duda por completo, no voy a poder dormir, comer, escuchar,…hacer nada. Así que le insistí un poquito.- venga Peter, no seas así, cuéntamelo. Que me has dejado con la duda y yo no puedo estar mucho mas tiempo así.- Me miro fijamente a los ojos, con un rostro totalmente serio y dijo con una voz tan grave, que no parecía ni él. – He dicho que no es el momento, ya te lo contaré más adelante.- y se dio la vuelta. Creo que me había dejado bastante claro que no era el momento, y yo decidí dejar pasar el tema, por lo menos, durante esta noche. Para que el ambiente dejara de ser tan cortante, rompí el hielo con un: “¿Qué me traes hoy?”. Por suerte a Peter se le cambió la cara y volvió a ser él. – Pues hoy te he traído algo titulado la hora del cuento. – me gustaba ese titulo, ya solo con oírlo tenía ganas de que empezara. – Pues comencemos.- dijo Peter, como si me hubiera leído el pensamiento.
-cuando un adulto lee o cuenta un cuento a un niño, está compartiendo literatura con él, se lo transmite. Aunque hay mucho, los aspectos importantes que desarrolla el niño a la hora del cuento son: el desarrollo de la imaginación, y ya sabes que esto es muy importante, ¿verdad?
- claro, porque es lo que nos a permitido a la humanidad a avanzar, porque imaginamos posibilidades. Me encanta la imaginación.- conteste con una sonrisa dibujada en la cara. Peter continuó. – Bien dicho. Por otro lado también desarrolla la capacidad de atención, aunque tenemos que tener en cuenta la edad, no todos pueden atender de la misma manera. La capacidad de memoria, y como ya sabes fundamental para el aprendizaje. También el desarrollo de la comprensión oral, el interés por los libros, por leer, por las historias, etc.  Algo que a muchos les cuesta, y que deberían ya trabajarlo incluso de adultos, es la empatía. Porque las situaciones que se encuentra el personaje no la han tenido que vivir los niños.  A conocer otras realidades, diferentes culturas, situaciones que el niño no ha vivido, y esto es muy bueno que no pruebe. El desarrollo lingüístico, no solo palabras, sino semántica y morfosintáctica, a realizar una frase, la pronunciación fonética, etc. Relacionar ideas, toda causa tiene su consecuencia, y esto es un gran razonamiento lógico. La transmisión de valores, las habilidades sociales y personales, etc. ¿se te ocurre alguna más a ti?- tenia que pensar, seguro que sabia alguna más. Y de la nada empezaron a aparecer ideas.- les ayuda a desarrollar una mayor agilidad mental, estimular nuestros sentimientos y emociones, Enriquecer la relación adulto-niño, si se lo están leyendo.  ¡Jo!, no se me ocurre ninguna más has dicho un montón. – este chico me ha dejado sin ideas para decir. Después de que Peter viera mi cara de me he dejado el cerebro pensado, decidió seguir. – no pasa nada, alguna has dicho. Pero ahora te voy a contar algo que te va a ser muy útil. Te voy a decir como se trabaja un cuento con los niños. – mi cara cambió, esto tenia buena pinta. – Te lo voy a dividir en tres partes: antes de que se empiece a contar el cuento, durante, mientras se lo estas contando y después, cuando ya has terminando de contarlo. Comencemos por el principio, antes de empezar a leer un cuento puedes empezar a realizar preguntas de animación y motivación al niño, que se interesen por la lectura. Tenemos que partir de las experiencias reales de los niños. Durante el cuento, puedes dejar justo el momento más interesante, en el que el personaje tiene problemas, y preguntar cosas como: “¿Qué haríais vosotros?” Si quieres que se implique en la historia. Aunque todo esto se consigue hacerlo bien del todo con la experiencia, así que no te preocupes si al principio no consigue cogerle el truco. Por otro lado depende mucho de los niños, ya sabes que cada uno es un mundo, pero tenemos que hacer todo lo posible para que se impliquen.  Después del cuento se pueden trabajar muchas cosas, como los valores, conceptos, conocimientos y demás. Y te preguntaras: ¿Qué tipo de preguntas podemos hacer?, ¿a que si que te lo preguntas?- me preguntó, como me lo había preguntado de esa manera, no podía darle una respuesta negativa, aunque en realidad si que me lo preguntaba. – claro que si, ¿qué preguntas se deben hacer, Peter?- con una gran cara de satisfacción, porque tenía razón, siguió con la explicación. – las primeras que tienes que hacer son de gusto, mas que nada subjetivas, por supuesto dentro de contexto de la historia. Como por ejemplo: “¿Quién te gustaría de fuera tu amigo?” y nos hacemos una idea si han estado atentos a la historia. Pero tiene que tener una intención de identificar el cuento con la vida y los personajes, con familiares y demás. Pero como todo en la vida, hay cosas que no se pueden hacer, y este caso te voy a decir lo que no se debe preguntar, las preguntas prohibidas. Hacer preguntas de memoria, para ver si ha atendido al cuento, eso no se hace, no, no se pregunta eso. Preguntas concretas, se fijan en cosas que a ellos les interesa, no en lo que a ti te interesa. Es una atención diferente la que tiene ellos. Todo esto depende del momento evolutivo. ¿Por lo tanto?- y dejo un silencio para que yo misma contestara.- no, eso no se hace.- le conteste.- muy bien, vas aprendiendo muy rápido. – Peter se echó a reír, continuó durante mucho tiempo.  Al llevar un rato riéndose, él solo, se le empezó a poner cara de sufrimiento y a llevarse la mano al estomago, mientras se reía, lo que quiere decir que se estaba partiendo de risa, literalmente.  Me estaba empezando a aburrir y por lo tanto el sueño venia detrás, pisándole los talones. Así que mire a Peter muy seria y le dije que por favor siguiera. Él, poniendo todo su empeño en para de reír, por fin lo consiguió y continuó con la explicación. – donde nos habíamos quedado, ah sí, ya me acuerdo, hay tres tipos de estrategias: el cuentacuentos, la narración con libro y la lectura. El cuentacuentos narra la historia con el único apoyo de la palabra. No se muestran imágenes, solo se cuenta. En este tipo es la que mas desarrolla la imaginación y la creatividad. La narración con libro es contar, con un libro delante, con tus propias palabras, señalando las imágenes. Hace falta un apoyo visual, que se puede sustituir por marionetas de dedo o pos otros estímulos visuales. – Rápidamente un montón de ejemplos me vinieron a la mente y no se podían quedar solo ahí.- ah si, como las sombras chinescas, o proyectar una imagen en la pared, ¿no?- Peter sonriendo me dijo.- si, claro, todas esas cosas. Tiene que estar apoyado en todo momento con imágenes, mientras se cuenta el cuento. Para los niños más pequeños es la mejor, porque así visualizan las imágenes. La lectura es leer literalmente lo que está escrito. Cuando se dice te voy a leer un cuento, es leer, no contar. Pueden enseñar las imágenes o no, eso como lo prefieras tú. En el segundo ciclo de infantil podemos utilizar todas las estrategias, lo mejor es compaginar. Porque nos tienen que ver leer, para que copien la acción. También les gusta escuchar y que desarrollen la imaginación. – Parece que Peter ya había terminando de hablar pero a mi me había surgido una duda.- oye, ¿sabes algo de los cambios de voces cuando estas contando un cuento y hay varios personajes?- él enseguida tenia la respuesta.- claro que si, cambiar las voces a los personajes no hace que lo entiendan mejor, solo es por ilustrarlo mas o menos. Pero si creer que eres capad de mantener siempre la misma voz con cada personaje, puedes hacerlo. – el silencio inundó la habitación. Por lo que parece ya había terminado por completo de contármelo todo, esta noche. – Me tengo que ir, ya es muy tarde y hoy ya no tengo mas que contarte.- me dijo muy serio.- de acuerdo, la verdad es que yo ya tengo un poco de sueño.- y un bostezo salió de la nada, sin ni siquiera pedirme permiso. – Buenas noches pequeña oyente.- y Peter salió por la ventana, como siempre. Yo no tenía más fuerzas para mantenerme despierta. Mis parpados ya habían luchado lo suficiente por esta noche y decidieron rendirse.

Como siempre me había quedado con ganas de más y me puse a buscar. Encontré muchas paginas donde te explicaban la gran importancia de la lectura en los niños, http://www.olebebe.com/2009/12/05/la-importancia-de-la-lectura-en-los-ninos/, http://revistacomala.com/ninosyletras.html, http://www.conmishijos.com/ninos/ninos-lectura/la-importancia-de-la-lectura-en-los-ninos.html. Por otro lado aparecieron paginas donde maestras explicaban experiencias que habían tenido al contar o leer un cuento, y lo que habían hecho después, http://vicentenacarino.blogspot.com.es/2012/04/feria-del-libro.html, http://www.juntadeandalucia.es/averroes/cpsil/spip.php?article161. Y por ultimo encontré un articulo en que se habla un poco de como se debe contar un cuento, había muchísimos se estos, pero al final me decidí por poner este. http://www.cesdonbosco.com/lectura/web%20CAP%20Alcobendas/Materiales/Contenidos/3%20-%20El%20arte%20de%20contar%20cuentos.pdf


P.D: Ya puedo casi oler el país de nunca jamás. ¿y vosotros?

Una visita inesperada


Por fin el tiempo en Londres estaba cambiando, las lluvias se habían tomado unos días de vacaciones y el sol nos estaba visitando.
Me encanta este tiempo, había hecho que estuviera un poco más animada y que tuviera más energía. Tanta que ese día decidí hacer algo que no hacía desde hace mucho tiempo. Bajé las escaleras corriendo, abrí la puerta de trastero y enseguida ese olor, tan característico de este lugar, inundó mis papilas olfativas.  Enseguida se me puso la piel de gallina, mi mente quería pensar que por el fresco que hace allí siempre, pero quizás fuera por el miedo de que algún fantasma de la antigüedad se me apareciera en aquel instante. Tampoco me lo quise pensar mucho, así que corriendo cogí lo que necesitaba y salí lo más rápido posible de allí. Por fin estaba totalmente preparada para irme a dar una vuelta en bici por Hyde Park. Espero que la frase de: “es como montar en bici, una vez que aprendes, nunca se olvida.” Sea cierta, porque si no creo que tendría un problema. Después de un día de innovación y de duro ejercicio, tocaba darse la ducha más placentera del mundo, cenar algo e irse a dormir. En cuanto mi cuerpo tocó las sabanas, el sueño secuestro a mi cuerpo e hizo que me durmiera al instante.
El día siguiente fue algo más duro de lo normal, ya que las agujetas no me dejaron hacer mucho. Pero como de la nada, la noche apareció y me hizo recordar que, otra vez, era la hora de dormir.  
Un golpecillo empezó a sonar en la ventana, “clin, clin”. ¿Qué seria aquel ruido?, “clin, clin” se oía de nuevo.  Decidí levantarme y acercarme a la ventana, cuando de repente unas risillas se empezaron a escuchar “ji ji ji” y acto seguido se oyó un “shhh”. Creo que ya me podía imaginar quien era. Abrí la ventada y nos segundos después, como de la nada, empezaron a entrar niños y más niños. Todos empezaron a correr por toda la habitación, mirándolo y cogiendo todo lo que se interponía en su trayectoria. ¿Pero qué estaba pasando? En último lugar allí estaba Peter y con un grito dijo: “ya estamos aquí” yo que no sabía muy bien como reaccionar, lo único que salido de mi boca fue un: - ya os veo. Peter se echo la reír y con otro grito, aun más alto que el anterior, dijo: - chicos estaros todos quietos.- En un segundo el silencio volvió, pero creo que por poco tiempo, se pusieron todos en un círculo sentados en el suelo. Peter empezó a hablar- te presento a los niños perdidos, chicos decir hola.- se quedo mirando a los niños y ellos con una sonrisa en la cara y todos a la vez dijeron:- holaaaa.- yo les devolví el saludo.- hola chicos.- Peter no podía seguir callado mucho tiempo así que siguió hablando.- hemos venido todos para que nos cuentes un cuento, el que tu quieras, pero nos lo tienes que contar, y esta será tu prueba.- me asaltaron un montón de dudas, miedos, y como no, mis queridos nervios. – pero ¿que cuento? ¿Como tiene que ser de largo?, pero ¿y si no os gusta? Pero…- Peter enseguida me calló.- déjalo tu lo único que tienes que hacer es contarnos un cuento y ya esta, ¿estás preparada? – yo no sabia muy bien que contestar, pero tenia que intentarlo, así que comencé a contarlo.
La historia que os voy a contar se titula el Gruffalo,  cuenta la historia de un ratón, que le dice a los animales del bosque, que allí mismo vivía un monstro horrible, el mas terrorífico de todos. Si se encontraba con un animal, a este le decía que la comida favorita del Gruffalo, era el animal con el que se cruzaba. Por ejemplo se encontró con un zorro, y le conto que la comida favorita del Gruffalo eran los zorros. Cuando de repente el ratón se encontró realmente con el Gruffalo. El ratón se asustó mucho porque el Gruffalo le dijo que su comida favorita eran los ratones. Así que se inventó que él era el mostro más horrible de todo el bosque, obviamente el Gruffalo no se lo creyó. El ratón le dijo que se lo demostraría, ya que todos los animales al verle se irían corriendo. Los dos se fueron al boque y se fueron cruzando con todos los animales que se había cruzado antes el ratón. Los animales al ver que el Gruffalo iba detrás del ratón salían corriendo, porque se pensaban que iban a ser comidos. El Gruffalo al ver  que salían todos corriendo, se creyó que el ratón era el más terrible de todo el bosque. El ratón vio que se lo había creído todo y para asustarle le dijo: Gruffalo, Graffalo, ¿sabes cual es mi comida favorita?, pues me gustan mucho los Gruffalos. 
¿Os ha gustado?- dije muy nerviosa por la contestación. Una niña muy graciosa de pelo moreno, llamada Lorena me dijo.- Me ha gustado mucho, y quería gritar lo adorable que era el ratón, me ha encantado como has interaccionado y los gestos.- que bien me había gustado, ¿pero que pensaba yo? Pues la verdad es que pensaba que me iba a poner más nerviosa, que tartamudearía o diría una y otra vez las mismas muletillas. Pero supongo que el habérselo contado a Lorena, con la que tengo mucha confianza, me ayudó bastante. El que ella me ayudara con sus comentarios, mientras lo contaba, sus expresiones, hizo que me relajara más.
De repente se me acercaron dos niñas, una llamada Fátima y otra Mildred, y me pidieron que lo volviera a contar. Yo encantada lo hice. Cuando acabe, no me quede muy satisfecha de como lo había contado, me había puesto mas nerviosa y no se mi sensación no fue buena, en comparación con la anterior. Cuando las pregunte que las había parecido, Fátima me contestó que quizás había puesto demasiada expresión y se le había hecho un poco largo, pero que aun así le gustó como lo hice. Mildred me dijo que si le había gustado como lo había hecho.     
También necesitaba saber la opinión de Peter, así que le pregunté, me miró con intriga y dijo.- no necesitas mi opinión si no la de ellos.- y acto seguido gritó.- chicos, nos vamos, decir adiós y darle las gracias.- Todos gritaron a coro.- Adiós y gracias.- y fueron saliendo por la ventana. 

Otra avellana


Al despierta noté como hacia un poco más de frio que de lo habitual. Ya me podía imaginar porque, pero tuve que comprobarlo. Y ahí estaba la ventana abierta de par en par. Este chico nunca se acuerda de cerrar la ventana. Me levanté para cerrarla y allí estaba, no necesitaba ninguna otra señal, para saber lo que significaba aquello. Una avellana había aparecido encima de mi mesa, y por lo tanto ya sabía lo que tocaba hacer, decirle lo que pensaba.
¿Qué podía decir de lo que me había contado? Pues que me parece muy importante que lo sepa, porque en un futuro voy a contar más de un cuento y todas las cosas que me ha contado son necesarias. Tengo que tener todo en cuenta si quiero ser realmente una buena cuentacuentos, o lectora o cuentos. Lo que no quiero es que por mi culpa a los niños no les guste la lectura, ya me fastidiaron a mí unos años de mi vida y no quiero. De ahí la que no se hagan las típicas preguntas prohibidas, que ni a los niños, ni a mí nos gustan. Ya que la lectura es algo que te tiene que gustar, que te tienen que enseñar ralamente lo que es, un placer. La finalidad que mas me gusta es la de desarrollar la imaginación y la creatividad, porque no seriamos nada sin ellas. Es una de las cosas que desde mi punto de vista tenemos que trabajar mucho, y los cuentos nos ayudan bastante. Por suerte también le acompañan un montón de beneficios que no deberíamos menospreciar.
La actividad que he realizado me ha ayudado bastante a empezar a iniciarme en contar cuentos. Sobretodo cuando “los niños perdidos” te han dicho como te han visto, lo que les a gustado, lo que no, lo que mejorarían, etc. lo único que nos hace es ayudarnos y mucho, porque por lo menos yo, lo quiero hacer de la mejor forma posible. Y practicando y practicando seguro que llego a conseguirlo.

 Acto seguido no pude evitar comerme esa avellana, que sabor más rico tenía. Comerme esa avellana me había hecho que me entrara hambre, me puse las zapatillas y baje corriendo a desayunar.